viernes, 27 de abril de 2018

Lugares encantados de la ciudad de Madrid (Parte 7/10)

¡Bienvenidos de nuevo!

Una semana más, seguimos con esta entretenida serie de lugares encantados y con muchos misterios ocultos en Madrid. ¿Os animáis a conocer el siguiente sitio?

Palacio de Cañete

Situado en el número 69 de la Calle mayor, cerca de la Plaza de la Villa, la Puerta del Sol y la Plaza mayor, este palacio en realidad se denomina Palacio del Marqués de Cañete, pero su nombre más conocido es éste: Palacio de Cañete. Fue construido en el siglo XVII como residencia para este Marqués, y posteriormente sirvió de vivienda para el duque de Nájera y el Marqués de Camarasa.

Desde el momento en que se empezó a construir, ha sido el foco de numerosos hechos paranormales inexplicables, convirtiéndose con el tiempo en un lugar muy interesante para los investigadores de estos campos.

Toda esta historia de fantasmas se remonta al año 1654, cuando el Marqués de Cañete apareció asesinado, con una espada atravesándole el cuerpo. Como el último en verle con vida fue el clérigo de la capilla Antonio Amada, fue juzgado y sentenciado a muerte en la horca. En aquella época eran bastante crueles a la hora de dar ejemplos a los demás, así que cortaron la mano del clérigo y la colgaron a las puertas del palacio como advertencia a los demás malhechores.

La historia llegó a su fin, pero no fue el final para muchos. Solo el principio. A partir de entonces, los criados de palacio decían que las velas se encendían y apagaban solas, que por las noches los muebles se movían y aparecían en otro lugar, y se podían oír alaridos y gritos desgarradores en habitaciones vacías. No solo eso, sino que se rumoreaba que veían dos figuras aparecerse deambulando por el palacio. Una de ellas confirmaron que era el clérigo, y la otra se dice que es el Marqués, que atormentaba a sus criados hasta que estos encontrasen a su verdadero asesino.

Así transcurrieron los años, hasta que uno de los antiguos criados del anterior marqués, en su lecho de muerte, confesó ser el verdadero asesino del marqués, pues su amo trataba de seducir a su mujer. Debido a esto, la mano del clérigo fue descolgada, por lo que las dos almas errantes encontraron la paz y el descanso eterno. O así debió ser, pues en ocasiones, incluso en la actualidad, se siguen escuchando por las noches ruidos y voces que no provienen del mundo de los vivos.

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